DE PONFERRADA A ALCALÁ, EL PSOE DE “EL PODER A CUALQUIER PRECIO”

javier rodríguezLa moción de censura de Ponferrada nos ha recordado el escándalo Nevenka y el ansia del “todo por el poder” que les ha llevado a los socialistas a ser una opción secundaria en España. Al PSOE le dio igual que la jornada de la moción de censura coincidiera con el “día internacional de la mujer”, y que el principal apoyo que tenían para tal iniciativa fuera un señor sentenciado por acoso sexual, ex alcalde del PP, que ahora había obtenido representación municipal nuevamente con un partido formado por independientes.

Pese a todos los “golpes en el pecho” que se da el PSOE defendiendo supuestamente el feminismo, a la hora de la verdad, cuando han tenido que elegir entre arrebatar una alcaldía o su supuesta ideología, el ansia poder lo puede todo.

En Alcalá de Henares, sin llegar a lo estrambótico del caso ponferradino, nos encontramos con la misma esencia, querer el poder a cualquier precio. Les da exactamente igual pactar con un partido como UPyD, que al menos en Alcalá de Henares han dado señas de ser inestables y cambiantes en cuanto a posiciones ideológicas o programáticas. Pero pese a todo, UPyD ha manifestado que no entrará en ningún gobierno con el PSOE, al igual que Izquierda Unida. Es decir, que aunque en Alcalá de Henares ganó el PP por una clara mayoría, con 12 ediles, puede darse el caso que gobierne un PSOE con 9 concejales y muchísimos menos sufragios que los populares, teniendo enfrente una oposición del doble de concejales. Pero eso al PSOE le da exactamente igual, lo único que les importa es poder obtener más poder en una alcaldía que se les resiste, desde tiempos de Manuel Peinado  (mediante pactos postelectorales), y por la vía de ser la lista más votada desde el año 1995 con el último alcalde socialista que ganó unas elecciones, Florencio Campos.

Puede que no nos guste un pacto postelectoral, como el de Peinado en 1999 con IU, donde se fijó un programa de gobierno pactado entre ambas fuerzas, y un reparto de competencias, de manera que entre ambos sumaban en el gobierno una amplia mayoría de 15 concejales, pero hay que reconocerles que fueron transparentes con los ciudadanos a la hora de realizarlo.  De prosperar la moción, esto no ocurriría ahora en Alcalá, donde Javier Rodríguez tendría un gobierno de 9 de un total de 27 ediles.

Debo reconocer que el candidato socialista Javier Rodríguez Palacios mostró un enorme arrojo político arrebatando la secretaría general a Eusebio González, que renunció a presentarse a la reelección y mandó a su amigo Juan Manuel Romero a una derrota frente a un Rodríguez que casi triplicó sus votos. Pero lo que entonces era valentía se ha tornado en volver con “el rabo entre las piernas” ante un posible proceso de primarias en el que Javier Rodríguez no tiene muy claro ganar, a no ser que sea yendo con el bastón de alcalde por delante. Y es que todo este deambular a bombo y platillo anunciando una posible moción de censura en Alcalá, tiene más de personal que de entrega a la ciudad, ya que el candidato socialista ha fracasado en su intento de hacer una gran coalición con los ediles de IU y UPyD repartiendo entre ellos diferentes responsabilidades de gobierno para un futuro.

Lo que puede ocurrir nuevamente es una clara no aceptación de lo que ocurrió democráticamente en las urnas, porque les guste o no, los 12 concejales del PP pertenecen a la lista más votada en las elecciones de mayo de 2011, fueron los que sin lugar a dudas más quisieron los alcalaínos.

Si el PSOE no entiende que a los ciudadanos estos pactos postelectorales no les gustan  -muchas veces justificados porque paralizan las propuestas de gobiernos que están en minoría haciendo pinza con otros grupos opositores-, se verá nuevamente relegado a la oposición por muchos años, pero Javier Rodríguez habrá esta vez colmado sus ambiciones personales de tener el poder a cualquier precio, esta vez apoyado por aquellos que se decían llamados a regenerar la democracia.

Y una cosa sabemos segura tras el caso Ponferrada, si para la aritmética de la moción de censura les hubiera hecho falta el voto de España 2000, no les quepa la menor duda, Javier Rodríguez y Alberto Blázquez estarían cual pavos reales mostrando sus plumas a Rafael Ripoll, ya que siempre se puede abandonar el partido si es necesario, como el actual alcalde de Ponferrada, o antes el de Benidorm, porque para volver, siempre habrá tiempo.

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