Alcalá mi ciudad

A Alcalá la empecé a querer cuando la recuperé. Era el año 2003, y acababa un periodo de mi vida en el que me tocó hacer muchos viajes a Madrid para trabajar. Aunque aprovechaba para leer en los desplazamientos, algo que realmente disfrutaba, estos se me hacían realmente pesados. La primera experiencia laboral no fue buena, y lo cierto es que empecé a coger un poquito de fobia a la ciudad que me vio nacer. En los siguientes trabajos la situación mejoró, pero echaba de menos mi vida universitaria, el poder ir andando a mi lugar de estudio y trabajo.

Pero aquello acabó y empezó mi empleo en la Universidad, en concreto en la Facultad de Económicas, en Biblioteca. Recuerdo el primer día, desde los despachos de dentro, sentarme en un ordenador que compartíamos, y descubrir a mi derecha la majestuosa torre del campanario de la Catedral Magistral de Alcalá, iluminada en la noche. Una sensación de felicidad me llegó al alma, y un sentido de respeto y gratitud a una ciudad cuya Historia enamora.  Me dije a mi mismo, que suerte tuve de que mis padres eligieran venirse a Alcalá de Henares a vivir, y no a una ciudad del extrarradio de Madrid, como habían barajeado.

Esto no siempre fue así, en mis años de infancia tenía un recuerdo algo fresco e idealizado mi vida en Madrid, que fue hasta los 3-4 años. Cuando íbamos al centro allí acompañábamos muchas veces a la abuela, a ver a la tía, a las extintas Galerías Preciados, en algunas ocasiones en Navidad, en pleno centro de Madrid con todo su colorido y grandiosidad. Alcalá, por el contrario, tenía un Centro que entonces era gris y abandonado, sin apenas actividad los domingos por las tardes, con unos tenderetes en la calle mayor, donde podía agenciarme algún tebeo, a cuenta de mi madre claro está. Así que cuando me preguntaban en el colegio, decía que mi ciudad era Madrid, y luego cuando el recuerdo se iba alejando, empezaba a decir, como lugar del que me sentía, el pueblo de mi abuela materna, Navaluenga en Ávila, lugar donde los recuerdos infantiles se juntan con la Libertad que tienen los niños en los pueblos, o que al menos antes teníamos.

Alcalaíno me empezaba a sentir cuando salía con amigos de Villalbilla, Torres de la Alameda y Torrejón de Ardoz por otros lugares, ellos mismos, aunque ahora no lo reconozcan, afirmaban que todos éramos de Alcalá, lo cual hacía que los que sí lo éramos tuviéramos cierta sensación de orgullo. A esto se sumó, en aquella época, el Patrimonio de la Humanidad, un hito para una ciudad tan maltratada por la Historia.

Y es que la Historia de Alcalá es la de una ciudad con unos orígenes legendarios, un pasado glorioso, y una caída en desgracia, de la que todavía nos estamos recuperando. El origen legendario, vinculado a Iplacea, y luego a la más real Complutum romana, por no hablar de la éxótica Alkal´a Nahar. Un pasado glorioso y universitario, aunque tutelada por el todopoderoso arzobispado de Toledo. Y una caída en desgracia, con la nefasta invasión napoleónica, la pérdida de la Universidad, y para colmo y colofón la guerra civil y sus consecuencias o secuelas, como el incendio del Palacio Arzobispal.

Alcalá a partir de ahí inicia un periodo de reconstrucción, con altibajos, que en nuestros días se ve mejorado con la llegada de la Democracia, y la recuperación de la Universidad, además de la apuesta de una joven corporación municipal, liderada entonces por el Partido Popular, que en el año 1998 consigue el hito del reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.

Es difícil no enamorarse de Alcalá, porque esta gran ciudad con todos sus buenos momentos y decadencias, me recuerda a España, y en cierto modo, de una manera empática y personal, también a mí.

En esta sección escribiré sobre sitios de esta gran ciudad, que tienen algo especial para mí. No siempre serán bonitos, pero siempre serán con cariño. También me gustaría hablar de hacia dónde me gustaría que fuera la patria chica de Cervantes, con ánimo constructivo, sin afán político, porque para eso ya tenemos otra sección en este blog. De nuevo muchas gracias a los que hayáis llegado hasta aquí.

2 pensamientos en “Alcalá mi ciudad

  1. Muy buen post Diego J. ! Ánimo con el Blog y espero que haya muchas más entradas sobre Alcalá. Como (y encantada) hija adoptiva de esta ciudad, es lo mínimo que merece.

    Y muy buen nombre, el río y los cerros siempre.
    Qué más se puede pedir?

    • Muchas gracias Maribel! Habrá más post de nuestra amada ciudad también adoptiva, espero que te gusten. Un abrazo y gracias por leerme.

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