¿Por qué soy Liberal?

gaviota-que-vuela-hacia-el-sol_2358567Siempre me consideré, desde que tuve uso de razón, una persona cercana a los principios de eso que malamente se llama la Derecha. Digo malamente, porque no es otra cosa que la colocación que tuvieron, el conglomerado de personas llamados Girondinos, en la Asamblea Nacional Francesa, en el lugar opuesto a los Jacobinos, revolucionarios, que se sentaron a la izquierda.  Pero por herencia familiar, siempre me atrajeron los valores patrióticos, y todo aquello que iba a la contra de lo que era el socialismo, y algunos de los principios izquierdistas.

Sin embargo el anarquismo era otra cosa, me gustaba aquello del respeto a las decisiones individuales. Los libertarios, como también se les llama en España, no dejan de ser una versión izquierdista de algunos principios liberales, pero en lo económico son colectivistas, en vez de respetar  la no intervención en los mercados. También está su profundo ateísmo,  no compartido por mi.  Sin embargo, tiempo después he sabido que también hay un “anarquismo de derechas”, conocido también como ultraliberalismo, que promueve la eliminación del Estado, y además ha habido incluso una generación de intelectuales anarquistas de posguerra,  que eran burgueses, como alguna vez el escritor Sánchez Dragó ha apuntado.

Karl Popper

Sin embargo, aunque en el colegio cuando dimos las diferentes ideologías a mi la que más me atraía era el liberalismo, por aquello del respeto a la libertad individual, no fue hasta el año 2001 cuando tuve absolutamente clara mi ideología. Recuerdo una Escuela de Verano en el Escorial de la Confederación de Estudiantes de España, un sindicato al que yo pertenecía en aquella época, donde nos dio una charla la entonces Presidenta del Senado y exministra de Educación, Esperanza Aguirre. En la misma citó a Karl Popper, por lo que un amigo me hizo una observación, diciéndome que siempre “tiraba” muchísimo de Popper en los discursos. Así que le busqué, y encontré su mejor obra “La sociedad abierta y sus enemigos”, donde hacía un duro ataque al marxismo, el historicismo y el idealismo platónico, entre otras formas de intervencionismo artificioso sobre la realidad, defendiendo la sociedad abierta frente otros sistemas de organización social, cercanos al tribalismo. Criticando siempre desde el respeto y la comprensión, dejando en un buen lugar las intenciones de Marx, pero remarcando lo equivocado que estaba.

El tratamiento de la filosofía liberal que hacía, acercaba esta ideología tanto a la naturaleza humana, que elevaba el liberalismo a ciencia, más que a un mero sistema de ideas para organizar una sociedad.  Pero no se quedaba sólo en su vertiente “egoísta”, sino que iba hacia un liberalismo-social, humano, en el que el Estado tiene sentido. Y fue sobre todo este fragmento el que me atrapó:

“El liberalismo y la intervención estatal no se excluyen mutuamente. Por el contrario, claramente se advierte que no hay libertad posible si no se halla garantizada por el Estado. En la educación, por ejemplo, es necesario cierto grado de control por parte del Estado, si quiere resguardarse a la juventud de una ignorancia que la tornaría incapaz de defender su libertad, y es deber del estado hacer que todo el mundo goce de iguales facilidades educacionales. Pero un control excesivo en las cuestiones educacionales constituye un peligro mortal para la libertad, puesto que puede conducir al adoctrinamiento”. –La sociedad abierta y sus enemigos.

Lo que nos estaba diciendo Popper, es que el Estado tenía que garantizar la igualdad de oportunidades de los individuos. Es decir, que una persona que parta de una situación socioeconómica peor, pueda alcanzar el máximo de sus potencialidades, su libertad plena de “emprendimiento”, sin la tara de haber nacido en una familia más humilde, o ser huérfano, por ejemplo. El que sea bueno lo será, y el que no, no, poniéndose cada individuo en su lugar, por méritos propios. La libertad individual es la responsabilidad y el esfuerzo, pero para que una sociedad sea justa, tiene que haber un Estado que garantice esa igualdad de oportunidades. Es el Estado asistencial en el que creemos los liberales, una administración en la que puede participar también la iniciativa privada, porque la competencia siempre es buena para el progreso, como diría Adam Smith.

Pero sobre todo, es importante no perder la perspectiva, no dejarnos llevar por lo que dicen los críticos del liberalismo, aquellos a los que el verbo “elegir” les produce salpullidos, esos que nos llaman neoliberales, algo que no existe, porque el liberalismo, desde antes de Pericles, con su libertad de expresión,  no ha dejado de existir. Pero los enemigos de la Libertad han intentando aplicarle las características del anarquismo de mercado, del ultraliberalismo antes mencionado, que quiere la ausencia absoluta del Estado. Insisto, un verdadero liberal es consciente de la necesidad de un Estado que pueda garantizar la libertad de todos, y la igualdad de oportunidades.

Ser liberal es compatible con mi amor por España, por su Historia, territorios, Cultura y gentes, así como con mis ideas religiosas, personales, y políticas, cosa que el anarquismo por ejemplo no respeta. Para terminar, creo que en política es fundamental el trato personal, pero cuando se tratan magnitudes grandes de personas, es fundamental la ideología para aunar a los individuos, y qué mejor que elegir una ideología que pone en el centro de toda su actuación la libertad individual.

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